Cáncer en niños y ejercicio físico

De todas las enfermedades que han ido surgiendo en la sociedad posmoderna, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares están siendo protagonistas por partes iguales. Ambos problemas de salud se encuentran relacionados y tras padecer cáncer hay más probabilidades de sufrir trastornos en el corazón y en los vasos sanguíneos. Por este motivo, hoy os hablaremos de esta conexión y de los beneficios que supone hacer ejercicio físico, poniendo el foco en un tipo de población especial: los niños.

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El cáncer pediátrico es una enfermedad que afecta a un pequeño porcentaje de la población, pero cuya prevalencia está al alza. Cada año, en España, se diagnostican 1100 nuevos casos según la SEHOP (Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátricas). Esto supone una media de 3 nuevos enfermos al día en personas de entre 0 y 14 años.

Esta afección se suele dividir en dos grupos: tumores hematológicos (leucemias, principalmente) y tumores sólidos (sistema nervioso central y linfomas, entre otros).

Tipos de cáncer

Figura 1. Porcentaje de casos registrados por grupo diagnóstico entre 1980-2010 (0 a 14 años). Recuperado de Fernández-Plaza & Reques-Llorente (2012).

En la lucha contra esta enfermedad, la quimioterapia, en sus diferentes modalidades, ha sido el tratamiento utilizado por excelencia. Sin embargo, los índices de supervivencia no han aumentado drásticamente (del 55-60% al 80%) hasta la incorporación de fármacos antitumorales basados en el abordaje del tumor primario con cirugía o radioterapia (Fernández-Plaza & Reques-Llorente, 2012).

A pesar de todo, el cáncer pediátrico sigue siendo la primera causa de muerte por enfermedad en la infancia, principalmente por el impacto de sus efectos secundarios.

¿Cuáles son los efectos secundarios del cáncer pediátrico?

De manera preocupante, se ha visto que el 62% de los supervivientes de cáncer infantil (5 años o más después de haber recibido el tratamiento) tienen, al menos, una enfermedad crónica (Oeffinger et al., 2006). Esto pone en evidencia que los efectos secundarios perduran en el tiempo.

En este sentido, se percibe, de manera muy consistente, que los supervivientes de cáncer pediátrico tienen un elevado riesgo de mortalidad al sufrir eventos cardíacos tras haber sido tratados (Morales et al., 2019). Esto se relaciona con un elevado peligro de padecer un síndrome metabólico, tal y como afirman Nottage et al. (2014).

Las secuelas que deja esta enfermedad, según los estudios anteriores, son las siguientes:

  • Disminución de la función cardiovascular: deterioro en la capacidad cardiorrespiratoria del niño. Por ejemplo, en niños con leucemia, el VO2 pico disminuye hasta un 22% durante el tratamiento respecto a sujetos sanos y hasta un 13% años después de recibirlo.
  • Aumento de la ratio cintura-cadera, marcador importante de adiposidad central. Está relacionado de manera directa con el riesgo cardiovascular.
  • Alto riesgo de padecer un síndrome metabólico:
    • Niveles bajos de colesterol-HDL (factor de protección cardiovascular) y altos de colesterol-LDL.
    • Resistencia a la insulina (31% de la población).
    • Riesgo de obesidad elevado (45% de la población).
    • Hipertensión arterial (46% de la población).

Ejercicio físico cómo medicina

Los posibles beneficios que un programa de ejercicio físico puede generar en niños con cáncer no han comenzado a estudiarse hasta principios de este siglo. Un primer estudio (Shore & Shepard, 1999) afirma que algunos de los factores analizados anteriormente (capacidad cardiorrespiratoria y masa grasa), así como los niveles de ansiedad se ven mejorados tras un programa de 12 semanas de entrenamiento cardiovascular.

Estos hallazgos multiplican los estudios en este campo al mismo tiempo que destruyen el mito sobre el peligro de entrenar fuerza en este tipo de población.

San Juan et al. (2007) demuestran una importante mejoría en los niveles cardiorrespiratorios y de fuerza muscular en niños con leucemia (4-7 años), que se mantiene hasta 20 semanas de inactividad post-entrenamiento.

Morales et al. (2020) plantean y justifican la importancia de este programa de entrenamiento como parte del tratamiento del cáncer, al igual que lo es la quimioterapia. Además de las mejoras fisiológicas comentadas, el gasto económico en niños que siguen un programa de entrenamiento concurrente intrahospitalario se reduce en un 17%.

Para finalizar, hace dos meses se publicó un estudio muy especial (Nielsen et al., 2020) en el que se puso en valor la parte psicológica de estos tratamientos. Se nos muestra que el hecho de incluir a niños no enfermos que actúen de guía para los que sí lo están aumenta la motivación e implicación de estos últimos en los programas de ejercicio. ¿En qué se traduce esto? En diferencias del 40-45% en los valores de VO2 pico (pasados 6 meses), valor relacionado con las probabilidades de vencer a la enfermedad y tener una calidad de vida digna.

Tratamiento contra el cáncer

Conclusiones:

En definitiva, las mejoras fisiológicas, psicológicas y a nivel de movilidad funcional hacen evidente la necesidad de incluir programas de ejercicio físico pautado e individualizado como parte del tratamiento de cualquier tipo de cáncer infantil.

A continuación te dejamos otro de nuestros artículos dónde podrás ver estudios que evidencian la importancia del ejercicio físico en la tercera edad. Esperamos tu comentario.

Referencias bibliográficas:

Fernández-Plaza, S. & Reques-Llorente, B. (2012). Tratamiento del cáncer en pediatría: principios de la terapia multimodal. Pediatría Integral, 16(7), 540–551. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/numeros-anteriores/publicacion-2012-09/tratamiento-del-cancer-en-pediatria-principios-de-la-terapia-multimodal/

Morales, J. S., Santana-Sosa, E., Santos-Lozano, A., Baño-Rodrigo, A., Valenzuela, P. L., Rincón-Castanedo, C., Fernández-Moreno, D., González Vicent, M., Pérez-Somarriba, M., Madero, L., Lassaletta, A., Fiuza-Luces, C., & Lucia, A. (2020). Inhospital exercise benefits in childhood cancer: A prospective cohort study. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, 30(1), 126–134. https://doi.org/10.1111/sms.13545

Morales, J. S., Valenzuela, P. L., Rincón-Castanedo, C., Santos-Lozano, A., Fiuza-Luces, C., & Lucia, A. (2019). Is health status impaired in childhood cancer survivors? A systematic review and meta-analysis. Critical reviews in oncology/hematology, 142, 94–118. https://doi.org/10.1016/j.critrevonc.2019.07.008

Nielsen, M. K. F., Christensen, J. F., Frandsen, T. L., Thorsteinsson, T., Andersen, L. B., Christensen, K. B., Wehner, P. S., Hasle, H., Adamsen, L. O., Schmiegelow, K. & Larsen, H. B. (2020). Effects of a physical activity program from diagnosis on cardiorespiratory fitness in children with cancer: a national non-randomized controlled trial. BMC Medicine 18(175), 1–12. https://doi.org/10.1186/s12916-020-01634-6

Oeffinger, K. C., Mertens, A. C., Sklar, C. A., Kawashima, T., Hudson, M. M., Meadows, A. T., Friedman, D. L., Marina, N., Hobbie, W., Kadan-Lottick, N. S., Schwartz, C. L., Leisenring, W. & Robison, L. L. (2006). Chronic health conditions in adult survivors of childhood cancer. The New England Journal of Medicine, 355(15), 1572–1582. https://doi.org/10.1056/NEJMsa060185

San Juan, A. F., Fleck, S. J., Chamorro-Viña, C., Maté-Muñoz, J. L., Moral, S., Pérez, M., Cardona, C., Del Valle, M. F., Hernández, M., Ramírez, M., Madero, L., & Lucia, A. (2007). Effects of an intrahospital exercise program intervention for children with leukemia. Medicine and Science in Sports and Exercise, 39(1), 13-21. https://doi.org/10.1249/01.mss.0000240326.54147.fc

Shore S. & Shepard, R. J. (1999). Immune responses to exercise in children treated for cancer. The Journal of Sports Medicine and Physical Fitness, 39(3), 240-243.