Inclusión de personas con discapacidad

El pasado 3 de diciembre fue el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. En nuestro País, este colectivo representa al 5,9% de la población total (Jiménez-Lara, 2019), de los cuales solo un tercio tiene un puesto de trabajo y un 43,2% abandona los estudios.

Día de la discapacidad

¿Cuál es el papel de las instituciones?

Es de vital importancia que, en primer lugar, desde las instituciones se promueva la integración y la inclusión de estas personas en la sociedad.

La inclusión tiene como objetivo que todos (independientemente de nuestras características) participemos, colaboremos y compartamos los mismos ámbitos de la vida en igualdad de oportunidades. De esta forma, se promueve una visión de la diversidad como elemento enriquecedor y no como un problema.

Algunas de las acciones que llevan a cabo las administraciones para esta igualdad de derechos son las siguientes:

  • Establecer leyes y regulaciones al respecto.
  • Dotar de recursos a organizaciones y entidades colaboradoras.
  • Visibilizar ciertos problemas y aumentar la concienciación de la populación.

¿Qué podemos hacer nosotros?

En nuestro día a día, hay aspectos que podemos cuidar para fomentar la inclusión de las personas con discapacidad a la hora de relacionarnos con ellas.

Un primer paso (y que muchas veces solemos pasar por alto) es el lenguaje. Esta parte no solo incluye el hecho de no utilizar términos despectivos para referirnos a este colectivo, sino también dónde ponemos el énfasis a la hora de tratar con ellos.

Es importante utilizar un lenguaje que se centre en la persona y no en la discapacidad. Muchas veces es lo único en lo que nos fijamos, pero, en realidad, su personalidad y sus habilidades van mucho más allá.

A continuación, te dejamos una tabla con ejemplos del vocabulario y de las expresiones que debemos usar (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2020):

Frases y palabras para tratar personas con minusvalía

Sin embargo, esto no es lo único que podemos hacer para facilitar y hacer más cómoda su vida en comunidad. También es conveniente tener un trato directo con estas personas (y no comunicarnos con ellas a través de, por ejemplo, su acompañante).

Otro aspecto interesante es preguntar si necesitan ayuda antes de pasar a la acción. A veces podemos pensar que sí, pero es posible que simplemente con un poco más de tiempo o ciertas adaptaciones puedan hacer las actividades por ellos mismos. Relacionado con esto, hay que destacar el hecho de ser respetuosos en las conversaciones, no solo con lo que decimos, sino dejando tiempo para que la otra persona responda, sin dar por sentado lo que va a decir y permitiéndole expresarse.

Además, de una manera un poco más indirecta, es importante recordar que no debemos bloquear o entorpecer las modificaciones arquitectónicas que facilitan la autonomía de estas personas (aparcamientos más anchos, zonas de rampas, etc.).

Conclusiones:

Para finalizar, nos gustaría señalar que no todas las discapacidades son visibles. De hecho, algunas de ellas no se manifiestan exteriormente. Por lo tanto, es fundamental no caer en menosprecios, cuchicheos o miradas incómodas cuando vemos a una persona realizando algo que nos puede resultar extraño. Ya no solo por el hecho de que pueda tener o no una discapacidad, sino por el respeto a todas las personas independientemente de sus condiciones.

Si te ha gustado este artículo, te invitamos a visitar la publicación que sacamos para el día nacional de la prevención del suicidio, disponible en este mismo área, Cuerpo y mente.

Referencias bibliográficas:

Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (2020). Estrategias de Inclusión. Recuperado de: https://www.cdc.gov/ncbddd/spanish/disabilityandhealth/disability-strategies.html

Jiménez-Lara, A (2019). Informe Olivenza 2019, sobre la situación general de la discapacidad en España. Recuperado de: https://www.observatoriodeladiscapacidad.info/informe-olivenza-2019-sobre-la-situacion-general-de-la-discapacidad-en-espana/