Mitos sobre el entrenamiento

¿Qué es un mito?

En el mundo de la Actividad Física y el Deporte, como en el resto de los ámbitos, existen una serie de creencias o ideas que, aún siendo erróneas, persisten en la práctica habitual de muchos amateurs. Estos mitos van a suponer un peligro potencial para la integridad física de las personas, ya que su creencia y aplicación está asociada a comportamientos de riesgo para el organismo (García-Romero, 2008).

A todo ello contribuyen los medios de comunicación, con el cuerpo como diana del dardo publicitario; los anuncios de productos en gimnasios y herbolarios que prometen un aumento de masa muscular a la vez que la pérdida localizada de grasa; los “influencers” que, sin ninguna base científica ni estudios específicos, lanzan teorías y fórmulas secretas; y el desconocimiento.

Este último es muy importante ya que, como explicaba un artículo que leí recientemente por las redes, en estos tiempos en los que prácticamente cualquier persona que tiene acceso a internet puede consultar una cantidad de información innumerable (hay que saber filtrar lo bueno y fiable, eso sí), vivir en la ignorancia es una elección.

Si quisiésemos desmitificar todas las falsas creencias que se han ido generando a lo largo de los años, necearíamos escribir un libro. Por ello, vamos a tratar algunas de las más recurrentes, acordes con las fechas en las que estamos. De este modo, con este artículo pretendemos aclarar diversos conceptos y procedimientos relacionados con la actividad física y la salud.

Mito /n/masc. Creencia o conjunto de creencias erróneas que se refieren a aquellos conceptos, procedimientos y actitudes que, siendo entendidos como verdaderos por la población, tienen una comprobación empírica de su falsedad (López-Miñarro, 2000).

1.- Las agujetas se previenen tomando agua con azúcar o con limón

Las agujetas son molestias que aparecen en nuestros músculos 24h después de realizar un ejercicio a una intensidad superior a la que nuestro cuerpo puede soportar en ese momento.

Son consecuencia de la rotura de la sección transversal de las fibras musculares, fundamentalmente provocado por un trabajo excéntrico previo (bajar escaleras o cuestas corriendo) y no por la acumulación de ácido láctico. Es un mecanismo de defensa del cuerpo que trata de darnos avisos para no terminar lesionando el músculo.

Las podemos prevenir realizando aquellos ejercicios que las provocan, con prudencia y con un aumento progresivo de la carga de entrenamiento. Si aun así aparecen, algunas medidas que se han mostrado eficaces para atenuar el dolor de las agujetas son el tratamiento con antiinflamatorios no esteroideos acompañado de actividades a una intensidad suave (López-Miñarro, 2002).

Por qué se producen las agujetas

2.- Sudar abundante es adecuado para perder peso

¿Es sano practicar deporte con varias capas de ropa encima? ¿Si así sudamos más, perdemos más peso porque la presencia de agua (nutriente básico para la vida humana) en nuestro organismo engorda?

Por supuesto que no. Esto es un tema que un nutricionista puede explicarte de manera más extensa, pero para adelgazar o perder peso hay que seguir básicamente una dieta hipocalórica (calorías quemadas > calorías consumidas) adaptada a cada persona según sus necesidades nutricionales, lo cual no significa pasar hambre, sino que con reestructurar la orientación de las ingestas es suficiente. No obstante, muchas veces esto no es necesario, ya que a través de la práctica deportiva se consiguen aumentar las necesidades calóricas en gran medida.

3- Abdominales para perder grasa de la barriga

Muchas veces nos frustramos porque, por muchos abdominales que hagamos, los famosos michelines siguen ahí. Aquí entramos en el mismo tema que antes: no se puede perder grasa corporal localizada (García-Romero, 2008).

La grasa se quema de manera general en todo el cuerpo. Bien es cierto que, si nuestros mayores reservorios de grasa se encuentran en el abdomen, esos serán los primeros en desgastarse, aunque el de la oxidación de las grasas es un proceso un tanto complejo como para simplificarlo así.

Hacer ejercicio de manera regular y pautada ayudará a reducir esos índices de grasa que tanto nos molestan.

Como tonificar la grasa en musculo

4- Cuando dejas de entrenar tu músculo se convierte en grasa y viceversa

Dejamos para el final una de las frases más inverosímiles y de actualidad. Existe una creencia extendida de que el entrenamiento de pesas transforma la grasa en musculo. Pero a menos que seas un alquimista, siento comunicarte que la grasa no puede pasar a ser músculo. Lo mismo ocurre al contrario; no por estar mucho tiempo parados nuestro musculo se va a transformar mágicamente en grasa.

En general, es habitual que un deportista que deja de realizar actividad física y mantiene un periodo largo de inactividad, pierda masa muscular y hasta acumule grasa si mantiene el mismo consumo calórico que llevaba cuando hacía actividad física, pero no será el músculo el que se convierta en grasa. Se trata de una cuestión de balance entre el consumo y nuestra ejercitación física diaria.

5.- Otras prácticas erróneas relacionadas con el ejercicio físico y la salud

  • No beber agua durante el ejercicio para evitar el flato. El flato es una punzada o dolor brusco en el costado derecho del abdomen. Todavía no se conoce a ciencia cierta su origen, pero asociarlo a un consumo previo de agua es un error que puede conducir a graves problemas por deshidratación. Cuando aparece, hay que reducir la intensidad de la actividad física (parando por completo si es necesario) hasta que el dolor mengüe o desaparezca.
  • No calentar ni realizar vuelta a la calma. Es imprescindible realizar un calentamiento antes de cualquier práctica deportiva para que todos nuestros sistemas y aparatos que van a ejercitarse entren en calor y prevenir lesiones. Del mismo modo, cuando terminamos hay que hacer una vuelta progresiva a la calma antes de parar por completo.
  • Realizar la maniobra de Valsalva al movilizar pesos. Esta técnica consiste en cualquier intento de exhalar aire con la glotis cerrada o con la boca y la nariz cerradas. Si no estamos acostumbrados al trabajo de fuerza máximo o submáximo, mejor evitar este tipo de maniobras. Hay que tener mucho cuidado con poblaciones especiales (hipertensos, por ejemplo), ya que esta práctica aumenta la presión intratorácica y dificulta el retorno venoso.

Referencias bibliográficas

García-Romero, R. (2008). Mitos y creencias erróneas relacionadas con la actividad física. Lecturas: Educación Física y Deportes, (118). https://www.efdeportes.com/efd118/mitos-y-creencias-erroneas-relacionadas-con-la-actividad-fisica.htm

López-Miñarro, P. A. (2000). Prevalencia de mitos o creencias erróneas acerca de conceptos relacionados con la medicina de Educación Física. Análisis conceptual. Lecturas: Educación Física y Deportes, (19). https://www.efdeportes.com/efd19/mitos1.htm