Si no reciclas nos morimos

Vale, lo admitimos, leyendo el título del artículo cualquiera diría: “¡venga ya!, estáis exagerando”. Sin embargo, con esta publicación te iremos mostrando como desde el inicio Si no reciclas hasta el final nos morimos hay un desarrollo que da sentido a todo.

1º No separamos los envases

En primer lugar, nos encontramos con una situación cotidiana en la que terminamos de comer con la familia y nos toca recoger la mesa. Entre los deshechos tenemos vasos de yogur, restos de comida orgánica, servilletas… En ese momento, un pensamiento se apodera de nuestra mente: “¡uf!, que pereza ponerme a separar ahora la basura. Al final la basura es basura, así que todo junto y listo”. Por lo tanto, termina todo en el mismo cubo.

El contenido de ese contenedor, al no haberse separado, va destinado al llamado relleno sanitario, donde se aglomeran los materiales no reciclables.

Aquí vamos a hacer un inciso, ya que posiblemente haya mucha gente que desconozca por qué es importante separar los productos antes de desecharlos. Al tirar cada envase a un contenedor distinto, estos son catalogados como reciclables y, tras una serie de procesos y tratamientos, son reutilizados y tienen una nueva vida útil. Por el contrario, los materiales no reciclables o catalogados como tal son simplemente eliminados.

Símbolo o señal del reciclaje.

2º Se extraen nuevas materias primas

Al estar perdiendo esta oportunidad y materiales reutilizables, forzamos a los medios de producción a explotar nuevas materias primas que irremediablemente acabarán de la misma manera que las anteriores.

Aviso a navegantes: no vivimos en un planeta en el que los recursos sean ilimitados. De esta forma, un consumo de una manera despreocupada tendrá unas consecuencias no muy lejanas en el tiempo.

Contenedor con basura en la naturaleza.

3º No quedan recursos disponibles

La sobreexplotación de los recursos a causa de la incapacidad de generarlos por nosotros mismos nos empujará a ser una sociedad incontrolable en la que tendremos una maquinaria hambrienta, pero sin recursos para alimentarla.

Nuestra sociedad irá degenerando hasta el fin, ya que no será capaz de anteponerse a este futuro distópico en el que no hay opción de reorganizar el sistema. ¡Ya es demasiado tarde!

4º Guerra y anarquía

El equilibro de la sociedad se desmoronará y reinará una anarquía salvaje, en la que los fuertes se impondrán ante los débiles en la lucha por dominar los pocos recursos que queden. No habrás visto ninguna película similar a esto, ¿verdad? Pues por mucho que nos sorprenda, la realidad a menudo supera a la ficción.

Y ahí estaremos todos, en una situación en la que abunde la escasez, el hambre, y la supervivencia. Nos debatiremos entre vivir y morir al no haber tomado las decisiones correctas por pereza.

Conclusiones:

Actualmente, vivimos en una situación cómoda en la que tan sólo nos tenemos que preocupar por vivir y no por sobrevivir, lo que ha hecho que nos olvidemos de la importancia de nuestro entorno y obviemos el daño que le estamos haciendo.

Es cierto que la mayor parte del problema lo provocan las grandes empresas y superficies, pero culpar a agentes externos de la que se nos viene encima tampoco soluciona nada.

Así que la próxima vez que nos toque recoger la mesa o bajar la basura, recordemos esto y concienciémonos de que el futuro aún está en nuestras manos. Podemos lograr un presente sostenible con cada pequeño gesto. ¡Es el momento de actuar!

Esperamos que te haya gustado este artículo diferente, utilizando el método socrático para concienciar sobre la importancia de reciclar. Recuerda, si no reciclas nos morimos, así que ayúdanos a llegar a más gente y visita nuestra área Huella ecológica.

Referencias bibliográficas: